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sábado, 28 de marzo de 2009

5º DOMINGO DE CUARESMA

Les pedimos disculpas por haberlos abandonado la semana pasada, anduvimos con mucha actividad y olvidamos postear.
Dicho esto los dejamos con las lecturas, el evangelio y la reflexión de Servicios koinonia para este domingo.
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Jer 31,31-34: Haré una alianza nueva
Sal 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
Heb 5,7-9: Aprendió a obedecer
Jn 12,20-33: Si el grano de trigo muere, da mucho fruto


TEXTO EVANGELICO
En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: "Señor, quisiéramos ver a Jesús." Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: "Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.
Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre." Entonces vino una voz del cielo: "Lo he glorificado y volveré a glorificarlo." La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: "Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí." Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.


REFLEXION (Servicio Bíblico Latinoamericano)

En el evangelio de Juan vemos a judíos -o convertidos al judaísmo- que vienen a Jerusalén con motivo de la fiesta pascual. En medio de la caravana aparecen algunos griegos que aprovechan para pedir a Felipe: «quisiéramos ver a Jesús». La pregunta no es «¿dónde está?», a lo que probablemente cualquiera les hubiera respondido con una información adecuada, sino una petición que va unida al deseo de la mediación de los discípulos para conocer personalmente a Jesús. Los discípulos son reconocidos por su cercanía al maestro y se convierten en mediadores, testigos y compañeros de camino para quienes quieren ver a Jesús. El hecho de que sean griegos quienes buscan a Jesús tal vez quiera ser un símbolo de universalidad del evangelio, pues «incluso los paganos buscan a Jesús». La ocasión es aprovechada para anunciar que el tiempo de las palabras y los signos está llegando a su fin, pues se acerca la «hora» del «signo» mayor: su pasión y muerte en la cruz para alcanzar la redención del mundo.
Jesús acude a una breve parábola. Sólo el grano de trigo que muere de mucho fruto. Esta brevísima parábola presenta una vez más, de otro modo, la lección fundamental del Evangelio entero, el punto máximo del mensaje de Jesús: el amor oblativo, el amor que se da a sí mismo, y que por ese perderse a sí mismo, por ese morir a sí mismo, genera vida.
Estamos ante una de las típicas «paradojas» del evangelio: «perder» la vida por amor es la forma de «ganarla» para la vida eterna (o sea, de cara a los valores definitivos); morir a sí mismo es la verdadera manera de vivir, entregar la vida es la mejor forma de retenerla, darla es la mejor forma de recibirla… «Paradoja» es una figura literaria que consiste en una «contradicción aparente»: perder-ganar, morir-vivir, entregar-retener, dar-recibir… Parecen dimensiones o realidades contradictorias, pero no lo son en realidad. Llegar a darse cuenta de que no hay tal contradicción, captar la verdad de la paradoja, es descubrir el evangelio.
Y estamos ante un punto alto de la revelación cristiana. En Jesús, se expresa una vez más el acceso de la Humanidad a la captación esta paradoja. En la «naturaleza», en el mundo animal sobre todo, el principal instinto es el de la auto-conservación. Es cierto que hay mecanismos diríamos «altruistas» controlados hormonalmente para acompañar los momentos de la reproducción y la cría de la descendencia o para la defensa de la colectividad, pero no se trata verdaderamente de «amor», sino de instinto, un instinto puntual excepcional sobre el gran instinto de la auto-conservación, que centra al individuo sobre sí mismo. La naturaleza animal está centrada sobre sí misma. Lo que pueda ser contrario a esta regla no es más que una excepción que la confirma.
El ser humano, por el contrario, se caracteriza por ser capaz de amar, por ser capaz de salir de sí mismo y entregar su vida o entregarse a sí mismo por amor. La humanización u hominización sería ese «descentramiento» de sí mismo, que es centramiento en los demás y en el amor. La parábola que estamos reflexionando expresa un punto alto de esa maduración de la Humanidad; tanto, que puede ser considerada como una expresión sintética de la cima del amor. En el fondo, esta parábola equivale al mandamiento nuevo: «Este es mi mandamiento, que se amen los unos a los otros ‘como yo’ les he amado; no hay mayor amor que ‘dar la vida’» (Jn 15,12-13). Las palabras de Jesús tienen ahí también pretensión de síntesis; ahí se encierra todo el mensaje del Evangelio. Y en realidad se encierra ahí todo el mensaje religioso: también las otras religiones han llegado a descubrir el amor, la solidaridad… el «descentramiento» de sí mismo como la esencia de la religión. Jesús es una de esas expresiones máximas de la búsqueda de la Humanidad, y del avance de la presencia de Dios en su seno…
Si las semillas somos nosotros, ¿a qué debemos morir? Esta hora neoliberal que vive el mundo de hoy, aunque haya traído un notable avance en aspectos como la tecnología, la intercomunicación mundial, y hasta un notable desarrollo económico (tremendamente desequilibrado, por otra parte), no deja de ser un cierto «retroceso» en humanización: frente al pensamiento utópico, a las ideologías (en el sentido positivo de la palabra) que buscaban la «socialización» humana, la realización máxima posible de la solidaridad entre los humanos, el «centramiento» no en el individuo sino en la comunidad, en la colectividad, en la realización de una sociedad fraterna y reconciliada, tras el fracaso simplemente económico, militar o tecnológico de alguno de los sectores en conflicto, a acabado por imponerse la vuelta a una economía supuestamente «natural», descontrolada, sin intervención, dejada al albur de los intereses de los grupos, llegándose a proclamar que la persecución del propio interés sería la mejor manera de contribuir para el bien común [fisiocracia, Tableau de Quesnay…]. El neoliberalismo, con su programa de adelgazamiento del Estado, su disminución de los programas sociales y la proclamación de un mercado supuestamente «libre», ha vuelto a hacer de la sociedad humana una «ley de la selva», donde cada uno busca su propio interés incluso con la conciencia tranquila. Es la proclamación contraria al Evangelio, y contraria al mensaje de las religiones. Es una vuelta a la ley natural, animal. Afortunadamente hay cada vez más señales de que este eclipse de la solidaridad y este retroceso de hominización trasluce cada vez más su verdadera naturaleza, y la inconformidad surge por doquier. «Otro mundo es posible», a pesar del esfuerzo de la propaganda neoliberal por convencernos de que «no hay alternativa» y de que estamos en el «final (insuperable) de la historia»… Si, con el evangelio, creemos que no hay mayor amor que dar la vida, que la ley suprema es morir como el grano de trigo para dar vida, deberíamos comprometernos para que la sociedad se concientice sobre la necesidad de superar políticas económicas tan «naturales» y tan poco «sobrenaturales» como la actual política neoliberal.

domingo, 8 de marzo de 2009

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA


Lecturas:
Gn 22,1-2.9-13.15-18: El sacrificio de Abrahán, padre en la fe
Sal 115: “Caminaré en presencia del Señor”
Rm 8,31b-34: “Dios no perdonó a su propio Hijo”
Mc 9,2-10: La transfiguración de Jesús

Comentario del Servicio Bíblico Latinoamericano (fragmento)

En el camino a Jerusalén era necesaria la transfiguración. Galilea había mostrado el “éxito” del reino de Dios. La comunidad discipular identificó allí la realización de los tiempos mesiánicos relacionados con los milagros de Jesús y con las multitudes necesitadas. La expectativa judía de un Mesías liberador de la opresión romana estaba siendo respondida. La comunidad discipular aún no salía de estos moldes mesiánicos. Cuando Jesús anuncia su pasión y crucifixión, hay alarma y desconcierto. No se entiende un mesianismo que pase por la cruz. Para “corregir” esta situación vivida por la comunidad post-pascual de Marcos, el relato introduce la transfiguración.

La comunidad no puede “reducir” la fe al “entusiasmo” post-pascual. Es la tentación que se expresa en la montaña iluminada cuando el discipulado quiere construir las chozas muy lejos de la llanura. La brillantez de los vestidos quiere resaltar la fascinación que ejerce sobre los seres humanos ese tipo de experiencia religiosa “desligada” del sufrimiento y del dolor humano que acontece diariamente en la llanura. Estos “tres privilegiados” no quieren saber nada de los sufrientes del valle de la historia. Religión de adoración sin pasar por la transformación, por la lucha, por la adversidad. Religión que quiere controlar la gloria pascual sin abrirla al trabajo creativo humanizador. La “iglesia de los Zebedeos” representan una experiencia de resurrección “cerrada” a los desafíos del mundo y deficiente, pues ensalza el aspecto glorioso y triunfante de Jesús resucitado sin asumir su muerte en la cruz.

El proyecto comunitario resaltado en la montaña es afirmado con las palabras de Dios que salen de la nube: “Este es mi hijo amado, escúchenlo”. Alrededor del Hijo Amado se constituye la comunidad discipular. Es su principio fundacional. El Hijo Amado es el crucificado-resucitado. Su palabra es el camino que la comunidad discipular debe seguir. En el descenso, como intermedio entre el monte pascual y el valle del mundo, la comunidad discipular asume el camino del Hijo Amado: la resurrección entre los muertos.

Ascenso y descenso se necesitan mutuamente. Ascenso para celebrar y gozar los avances de la fe. Descenso para afirmar la fe en medio de la conflictividad y la contradicción. El monte para resaltar la utopía comunitaria. El valle para construirla en la cotidianidad y la adversidad. Los “seis días” de trabajo y fatiga necesitan del “séptimo” de descanso y adoración si queremos plenitud y dignidad humana.

domingo, 1 de marzo de 2009

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA


Lecturas:

Génesis 9,8-15: Alianza de Dios con Noé
Sal: 24: “Tus sendas, Señor, son mi misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza”
1Pe 3,18-22: “Actualmente los salva el bautismo”
Mc 1,12-15: “Se ha cumplido el tiempo, convertíos y creed en el Evangelio”

Comentario del Servicio Bíblico Latinoamericano (para meditar)

El río Jordán, el desierto, y la Galilea son como un mismo “hilo conductor” de un desplazamiento fundamental que da inicio al evangelio de Marcos. Ahí percibimos el movimiento del reino de Dios que nos invita a movilizarnos en búsqueda de nuestros propios “lugares del Reino” donde se concreten y desarrollen nuestras opciones por la vida, por la dignificación de las personas y de las comunidades.

El río Jordán evoca grandes y significativos hechos de la historia de Israel. El más importante, sin duda, cuando Josué y el grupo del desierto atraviesan el río para entrar en la tierra prometida (Jos 3-4). Relato de los orígenes de aquel proyecto de vida igualitaria revelado por Dios a los esclavos fugitivos de Egipto. A partir de esta memoria primordial, Juan el Bautista convoca al pueblo alrededor de una nueva esperanza mesiánica. Allí también acude Jesús, procurando “las aguas de Juan”.

El desierto es la mediación indispensable de discernimiento, formación y maduración en el proyecto de Dios. Jesús es llevado por el Espíritu al desierto, lugar por excelencia donde Israel aprendió a ser pueblo. Sujeto y proyecto anudados alrededor de la memoria del éxodo dando inicio al evangelio de Jesús.

Galilea es el lugar donde Jesús concreta su opción de humanidad y de humanización. Esta geografía es para Jesús el espacio vital del Reino. Es un mar, una tierra y un pueblo abierto a las naciones del entorno. Las fronteras se “cruzan” dando lugar a la inclusión de lo diverso en múltiples “misturas”. Favorabilidad donde madura e irrumpe el kairós del reino de Dios.

El paso del Jordán al desierto, plantea la articulación de movimientos mesiánicos proféticos que tienen en esos lugares, sus fuentes de inspiración y de organización. La confrontación con Satanás, como principio cósmico del mal que Marcos lo vincula con la enfermedad, la marginación y la muerte de los pobres, será para Jesús la definición de su vida por la ruta del reino de Dios. El desierto deja de ser lugar de prueba y penitencia según la tradición judía, para convertirse en lugar de aprendizaje definitivo en la confrontación y el desequilibrio. El Espíritu de Dios lleva a Jesús hasta la memoria fundacional de Israel, donde, venciendo a Satán, la vida se torna en fidelidad hacia Dios y hacia lo humano.

El simbolismo de los “cuarenta” tiene que ver con el trauma del nuevo nacimiento. Los poderes de la historia se hayan enfrentados: Jesús como principio de la humanidad liberada desde Dios, y Satanás, que es signo y causa de la muerte en el mundo. Nos hayamos frente al relato de un nuevo origen. Marcos re-escribe la historia, llevándonos del agua del bautismo a la re-construcción de la humanidad, para decirnos que Jesús está ahí apostando por una opción de vida, dignidad y felicidad humana. Pero Jesús no asume el combate solitario. Está junto con los animales y los ángeles como evocando un nuevo paraíso. El servicio angélico comunica esperanza y porta salvación. Al retomar el “paraíso” para re-iniciar el camino de lo humano, Jesús cuenta con fuerzas naturales y angelicales (la tierra y el cielo) favorables. Jesús se encuentra entre la tentación satánica y el servicio angélico. Es el dilema que permanentemente enfrentaremos. Marcos ha evocado estos poderes como en un espejo para que podamos mirarnos en ellos. Nos ha dicho lo que es tentar y servir, nos ha arraigado en la “historia original”. Ya en la historia concreta esos actores sobrenaturales desaparecen y es cuando Jesús nos enseña a servir, sirviendo a su comunidad discipular.

Obviamente, los cuarenta días del desierto no desaparecen. Duran todo el evangelio, toda la vida. Son paradigma de la contradicción y el desequilibrio que permanentemente atraviesan la historia. En la trama de la vida humana se ha venido a introducir y decidir la trama de pecado y esperanza de todos los vivientes (incluidos los animales, los ángeles y los diablos).

Después viene la memoria martirial proveniente del profetismo del bautista en el Jordán: “Después que Juan fue entregado”, como lugar de referencia que pre-anuncia la entrega de Jesús. El martirio está presente a lo largo del nuevo proyecto que se inicia. Es la “marca” del profetismo genuino. Este profetismo cambia de lugar. La memoria de los orígenes se articula con la Galilea “de todos los pueblos” convocados alrededor del nuevo nacimiento, de la nueva humanidad. Pasamos del Bautista a Galilea, descubriendo allí el mensaje de Jesús abierto a toda la humanidad. El evangelio de los gentiles es el cumplimiento de las promesas mesiánicas. La pertenencia al reino deja de ser étnica-religiosa. Ahora es metanoia, acogida de la Buena Noticia de Dios. Este evangelio transforma a la gentilidad galilea haciéndola capaz de acoger y construir la humanidad mesiánica, dando lugar al nacimiento del “movimiento profético de Jesús”, en el que mujeres y varones asumen la experiencia del nuevo nacimiento en Dios. Para ello sólo es preciso convertirse y creer.

miércoles, 25 de febrero de 2009

MIERCOLES DE CENIZA - COMIENZA LA CUARESMA

FUENTE: SERVICIOS KOINONIA

Lecturas:

Jl 2,12-18: “Rasguen los corazones y no las vestiduras”
Sal 50: Misericordia, Señor: hemos pecado.
2Cor 5,20-6,2: “Reconcíliense con Dios; ahora es tiempo favorable”
Mt 6,1-6.16-18: “Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará”

Texto evangélico:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.


Comentario del portal KOINONIA

Para los judíos contemporáneos de Jesús, los actos de piedad eran modos concretos de manifestar un encuentro con Dios. Se supone que ese encuentro se produce. En tiempos de Jesús, y ya desde un poco antes, las manifestaciones clásicas eran la limosna, la oración y el ayuno. Pero la insistencia en practicarlas llevó a procurar que todos vean que cumplimos, eso nos dará imágenes de fidelidad a los ojos de todos, nos hará creíbles. Esto llevó a vaciar los actos de piedad, importaba más la cáscara que el contenido.

La limosna era un gesto de solidaridad que mostraba una profunda preocupación por el pobre. La oración era un encuentro sincero con Dios para pedirle, alabarlo o manifestarle nuestro dolor. El ayuno era un signo concreto de fidelidad que buscaba solidarizarse con el prójimo necesitado haciéndolo partícipe de nuestras privaciones. Todas estar prácticas judías tenían un sentido: la justicia, es decir la fidelidad en el encuentro don Dios y con los miembros del pueblo como hermanos. Pero al vaciarlas de contenido ni Dios ni el hermano eran importantes, “yo” era el centro, los aplausos son importantes.

Las comunidades cristianas que venían del mundo judío siguieron con la costumbre de la oración, la limosna y el ayuno, pero Mateo quiere alertarlos sobre cualquier hipocresía en la cual los signos de la piedad y la justicia son en realidad injustos e impíos. Para que verdaderamente haya un encuentro con Dios y el hermano esos signos, o cualquier otro, deben nacer de una encuentro profunda con Dios como Padre y los otros como hermanos. De eso se trata el Reino de Dios. Y todas nuestras actitudes, especialmente los signos con los que en la Cuaresma que comienza pretendemos expresar nuestra fidelidad a Dios como Pueblo, serán verdaderos signos de un verdadero encuentro, sólo en la medida que vayan acompañados de obras de justicia.

miércoles, 25 de junio de 2008

Miércoles Bíblicos - LA OTRA CARA DEL MISTERIO PASCUAL

Herman@s: la semana pasada terminamos con un breve ciclo de textos sencillos que nos ayudaron a penetrar el misterio de la Pascua. Juan Masiá Clavel SJ nos ayudó desde Japón con ello. Hoy les compartimos una meditación sobre el Viernes Santo, un día en donde se manifiesta la otra cara del domingo de Resurrección. Esta vez no ayuda un teólogo español de buena cepa y de miradas profundas y críticas a la vez. Su ambito mas fuerte ha sido el eclesiológico y el de la espiritualidad. Es español, de la generación que nos regalo esa primavera que tuvo la Iglesia...los años del Vaticano II. Esperamos que sea de su agrado.
Lógicamente que al misterio del Viernes Santo uno puede aproximarce de mil maneras...esta solo es una. Complementa a las demás. Pero nos sirve para estar atentos a que hacemos de nuestra religión.

VIERNES SANTO: LA RELIGIÓN CONTRA DIOS
Juan Antonio Estrada, teólogo

En la liturgia del Viernes Santo anterior al Vaticano II se hablaba del pérfido pueblo judío, al que se culpabilizaba de la muerte de Jesús, y se pedía por su conversión. Hoy, con más perspectiva histórica y teológica, no sólo cuestionamos la identificación del pueblo judío con las personas concretas que condenaron a Jesús, sino que hay conciencia del papel que jugaron las autoridades romanas en su muerte. Culpar a las generaciones presentes de las atrocidades del pasado es injusto y también ineficaz, en cuanto que lo que ya ha ocurrido no se puede cambiar.Hay, sin embargo, otro aspecto del que hoy somos conscientes y que puede tener mucha más actualidad. La muerte de Jesús fue causada por la religión a la que él pertenecía.
Jesús quiso cambiar la religión judía, relativizó las normas religiosas (la ley, el sábado, las purificaciones y ayunos, etc) e impugnó la conducta de sus autoridades (sacerdotes, maestros de la ley y los fariseos, que eran los judíos más practicantes).
Jesús fue un hereje y un perturbador de la religión. Los sacerdotes ponían todo el peso en lo que mandaba la ley religiosa, mientras que Jesús la relativizó en favor de las personas. Sobre todo, cuando era gente que lo pasaba mal, como le ocurría a los pobres, enfermos y pecadores, que eran mal vistos en una sociedad muy religiosa. Puso la religión al servicio del hombre y no al revés. Si la ley prohibía curar, o discriminaba a pecadores públicos o se presentaba como una norma intolerante, Jesús siempre se ponía de parte de las personas y en contra de las autoridades. Las acusaba, además, de cargar las espaldas de la gente con obligaciones y normas a las que se sustraían ellos mismos.
Las autoridades respondieron a esta doble impugnación con la descalificación en primer lugar, la hostilidad luego y finalmente el asesinato. El que siembra vientos, recoge tempestades. Jesús pagó porque se enfrentó a la religión y sus autoridades, y fue condenado por sacrílego e impío. El tribunal lo condenó a muerte y su abandono en la cruz fue, para ellos, la mejor señal de que era un falso profeta, porque Dios lo había abandonado. Luego proclamaron los cristianos que Dios estaba con él, con la víctima y no con sus verdugos.
También, que la violencia religiosa había llevado a atentar contra el mismo hijo de Dios. La cruz pasó a ser el símbolo de la violencia sagrada: en nombre de Dios, se asesina al hombre. Y el crucificado del Gólgota fue el gran símbolo de las víctimas de las religiones. De ahí el anuncio del Viernes Santo, cada homicidio en nombre de Dios es un deicidio. La religión que mata atenta contra Dios y el celo por Dios es homicida. Es la perversión de la religión, que, en lugar de ser buena noticia y palabra de salvación, se convierte en agente de muerte. Este es también el mensaje del Viernes Santo.
El fanatismo religioso está vigente, como también su violencia. Se basa en leyes inflexibles y absolutas, en cuyo nombre se margina a las personas y se persigue a los increyentes, especialmente a los herejes y disidentes, como hace dos mil años. Es una patología autoritaria, que confunde a Dios con la propia visión del mundo y que llama enemigos de Dios a los que son simplemente críticos de la religión y de sus autoridades.
En la religión hay un gran potencial de violencia, sobre todo cuando se exige algo “en nombre de Dios”. Porque entonces no hay nada que pueda oponerse a la absolutez de las exigencias religiosas. Y siempre hay personas dispuestas a “defender” a Dios, cuando sienten amenazadas su moral, sus creencias o, simplemente, sus intereses. Por eso, el Viernes Santo sigue siendo actual y el antisemitismo forma parte de la patología religiosa de los cristianos. En Occidente no persiste hoy la violencia física, salvo casos excepcionales, sino que se canaliza mediante la difamación, la calumnia, y, si es posible, la descalificación profesional y ciudadana.
En nombre del Dios crucificado, los supuestos discípulos de Jesús se vuelven entonces contra los demás, para defender su religión, con lo que se genera el odio, que vuelve a la gente homicida. No hay más que ver a personas “religiosas” cargadas de agresividad contra los “rojos, ateos, inmorales, etc”
Por eso el Viernes Santo debería hacernos reflexionar sobre la violencia de nuestra propia religión, si es que la tenemos. Y si no, sobre el potencial de agresividad y de muerte que se esconde detrás de cualquier sistema de creencias: morales, políticas, nacionalistas o simplemente sociales. Y es que la vigencia del mal estriba precisamente en pervertir los ideales y creencias más nobles.
En nombre de Dios, de la patria, de la moral e incluso de los pobres, se pueden cometer las atrocidades mayores. Y esta patología es la que mató a Jesús el nazareno, y la que sigue generando el fanatismo religioso. Pasar de largo ante esto es ignorar los grandes interrogantes que plantea el Viernes Santo a todas las personas, en especial a las religiosas.

miércoles, 18 de junio de 2008

Miércolez Bíblicos #5 - Descenso a los Infiernos

Compañer@s: terminamos con este post el ciclo de miércoles bíblicos en los cuales el jesuita Masiá Clavel nos fue ayudando a pendetrar en el misterio de la Pascua. Hoy nos ilumina con la teología del joven Ratzinger (que en muchas cosas no es igual a la del viejo Ratzinger). Espero haya sido de su agrado.

¿Bajó Jesús a los infiernos?
Descendió a la soledad
Juan masiá Clavel SJ*


La frase es del entonces joven teólogo Ratzinger en su Introducción al cristianismo (II,2,3), clásico de cuya publicación se cumple este año el cincuenta aniversario.
Decía Ratzinger que la frase “descendió a los infiernos” es, junto con el nacimiento virginal y la Ascensión, de las que más problemas crean a la hora de comprenderlas en la actualidad.
El antiguo catecismo de Ripalda hablaba, en plural, de “los lugares a donde van las almas que no entran en el cielo” y, después de mencionar infierno, limbo de los niños y purgatorio, citaba en cuarto lugar el llamado “limbo de los justos” o “seno de Abrahán” del que decía que en él “eran recogidas antes de la venida de Jesucristo las almas de los justos que, enteramente limpias y purificadas, carecían de la vista de Dios, pero eran felices con la esperanza cierta de su redención”.
El Resucitado, según aquel catecismo bajó a aquel limbo de los justos. ¿Cómo? “Con la muerte de Cristo, decía el Ripalda, el alma se separó de su cuerpo, que fue llevado al sepulcro, y unida a su divinidad, bajó al Seno de Abrahán a dar alegría a aquellos bienaventurados varones de la antigüedad (para el Ripalda, por lo visto, no había mujeres santas en la antigüedad)”, que estaban allí a la espera aguardando “el santo advenimiento”.
Naturalmente, Ratzinger, como buen hermeneuta, evita dos extremos. No hace lectura literal de esta tradición, pero tampoco la tira por la ventana, no quiere perderse su riqueza simbólica y explica el “descenso a los infiernos” como la bajada de Jesús a la soledad radical del afrontamiento de la muerte (muerte real y no fingida), como la máxima soledad humana, y hace una meditación de sábado santo sobre la asunción de la soledad radical humana por Jesús.
“Nos recuerda este artículo del Credo, dice Ratzinger, que el silencio de Dios es parte de la revelación”. El grito de Jesús en la cruz, “¿Por qué me has abandonado?” es, sigue diciendo el hermeneuta, un grito desde el infierno de la última soledad", en el que se percibe lo profundo de “la compañía cercana de Dios precisamente en medio del aparente abandono".
Relaciona Ratzinger este grito de Jesús con la oración en el Huerto de los Olivos, subrayando lo lacerante de la pasión como soledad radical, peor aún que la misma pasión física. “La muerte, sigue diciendo Ratzinger, es soledad absoluta, es una puerta por la que hemos de pasar solos, se comprende que el Antiguo Testamente tenga solamente una misma palabra, sheol, para designar muerte e infierno”.
Y, tras este esfuerzo antropológico-hermenéutico, concluye Ratzinger señalando el punto central del artículo del Credo que dice que Jesús “descendió a los infiernos”: “Este artículo quiere decir que Cristo atravesó el umbral de nuestra última soledad, que en su pasión descendió a los abismos de nuestro abandono. Y que allí, en ese abismo al que no llega ninguna voz, allí está Él presente para superar el infierno y la muerte. La muerte, que era infierno, deja de serlo. Hay vida más allá de la muerte, porque el amor mora en ella. Ahora ya solamente hay infierno allí donde hay encerramiento en sí mismo... Las puertas del sheol se han abierto con la muerte de Cristo...”
Después de este maraviloso despliegue de hermenéutica (¡Cuánto podemos aprender de Ratzinger para evitar literalismos, integrismos y fanatismos fundamentalistas!), es capaz el teólogo bávaro de regresar al lenguaje simbólico y no solamente no se siente incómodo con la imagen de los “santos padres esperando el advenimiento”, sino hasta con el texto de Mateo 27, 52 sobre muertos saliendo de sus tumbas. Pero su lectura simbólica de estos pasajes ya no es la literalista de los Ripaldas, sino reinterpreta así : “La puerta de la muerte permanece abierta porque el amor que es vida mora en la muerte”.
Es como cuando nosotros, tras hacer la crítica hermenéutica de que la tierra es la que gira alrededor del sol, seguimos diciendo cada mañana en lenguaje cotidiano pre-crítico que el sol sale por oriente.
Nos ha dado una gran lección de hermenéutica nuestro querido hermano José, hoy Benedicto. Ha quitado la cal que cubría el fresco, pero lo ha hecho con cuidado de no cargarse el fresco y nos ha redescubierto su riqueza. Confiemos en que no le acusen de herejía por su esfuerzo en acercarnos al meollo del Resucitado...
Nota: El n. 635 del Catecismo del 92 recoge difuminadamente algo de este pensamiento de Ratzinger, pero los nn. 633 y 634 lo estropean repitiendo el literalismo de catecismos anteriores. El problema del Catecismo del 92 no es que sea precrítico o conservador, sino que, por miedo, junta y yuxtapone las dos mentalidades, pero sin integrarlas ni articularlas, con lo cuál fomenta el que sigan ambas corrientes citando por separado sus textos incompatibles y se tiren mutamente los trastos a la cabeza (por cierto, con poca amabilidad humana y poca caridad cristiana, como se ve en los jucios temerarios y falsos testimonios de algunos comentarios a los posts...)

Resurrección de la carne, según Ratzinger

Resurrección de la “carne”, dice Ratzinger, no es reanimación de cadáveres para reunirlos con presuntas “almas separadas”, sino “transformación de la persona por la fuerza, energía y poder del Espíritu”.
El mensaje bíblico promete inmortalidad a la persona entera, no a un alma separada. La inmortalidad a la griega no es cristiana.
Como comenta Ratzinger, se añadió a la idea griega de almas separadas la idea pseudo-bíblica de cadáveres reanimados saliendo de sus tumbas en un último día, y así se empobreció la comprensión de la fe en la vida eterna por el poder del Espíritu.
En su explicación y reinterpretación del Credo, insiste Ratzinger en la importancia de entender todos los últimos artículos a partir de la clave de esa tercera parte del Credo: “Creo en Espíritu Santo”.
No solamente “creer en el Espíritu Santo”, sino creer “estando en el Espíritu” que anima y vivifica con su poder transformador. Con la resurrección, o entrada de Jesús en la vida definitiva más allá de la muerte, comenzó la transformación del mundo y la historia. Estamos llamados a participar plenamente más allá de la muerte, de esa transformación (2 Co 3, 18), que ya comienza en esta vida por su presencia en nuestro interior (Phil 3, 21)."La fronytera biológica de la muerte, sigue diciendo Ratzinger, ha sido traspasada por la fuerza del amor más fuerte que la muerte, que nos promete y asegura el futuro de vida definitiva".

miércoles, 11 de junio de 2008

Miércoles Bíblicos #4 - Se Dejó ver "EL VIVIENTE"

Herman@s: continuamos con las breves reflexiones de nuestro jesuita y hermano Juan Masiá. Hoy nos sigue ayudando a descubrir la presencia del resucitado. Es una continuación del post doble del miércoles pasado. En las dos semanas venideras iremos cerrando este breve ciclo sobre el misterio pascual con el tema del "descenso a los infiernos". ¿Que significará esa afirmación dentro de nuestra fe?...bueno, visiten el blog el miercoles entrante.
Les dejamos un abrazo enorme. Espero que esten disfrutando de este espacio que busca ser una fuente de encuentro. Y de vida.


SE DEJÓ VER EL VIVIENTE
...EN MEDIO DE ELLOS
Juan Masiá Clavel

Aunque Lucas y Juan escriban estilos muy distintos y desde contextos y mundos de lenguaje muy diversos, llama la atención cuando releemos el texto griego la consonancia de dos pasajes en que se habla de la presencia del Resucitado en medio de su comunidad.
En Lc 24,36 leemos que “se presentó Jesús en medio de ellos”. El griego dice: “este en méso autón”, es decir, “habiendo estado allí (desde antes) estaba manifestándose o haciéndose patente su presencia”.
En Jn 20, 19 la frase es parecida, pero más dinámica: “llegó Jesús haciéndose presente en el centro”, en griego “éste eis to méson”, estaba manifestándose (dirigiéndose) hacia el centro.
Más que venir o llegar desde fuera o desde arriba, se hacía presente desde y hacia el centro de la comunidad reunida. Es más una epifanía o manifestación del que está "así-siempre-presente", más que una irrupción del ausente. Es más epifanía que aparición. Es epifanía de la Vida, del que Vive para siempre.
La experiencia comunitaria de la que nace esta expresión es la que se repite cada domingo en la eucaristía (el resucitado en el centro de su comunidad que le ve conb los ojos de la fe). Es la que se repite en la intimidad de la oración personal en la que aflora a la superficie de la conciencia la realidad profunda de que estamos en Él y Él en nosotros y por eso viviremos, porque y como Él vive asentado en el Abba-Padre-Madre-Fuente de la Vida. Es la que se repite al encontrarle a Él en el rostro del hermano o la hermana más desfavorecidos.
La Madre Teresa hablaba de estos tres abrazos del resucitado: en la oración personal y en la eucaristía de la mañana y en la persona moribunda a la que atendía esa tarde.
No es un fantasma que se filtre por las paredes, sino una presencia elusiva pero realísima, que nos sale al encuentro cada día, si tenemos abiertos los ojos de la fe para percibirlo.

lunes, 9 de junio de 2008

POTENTE (y ecuménica) MEDITACIÓN DOMINICAL

Compañer@s: con la alegría de haber compartido este fin de semana pasado un encuentro maravilloso del cual ya tendremos imagenes y comentarios, queremos compartirles un reflexion hecha por un pastor centroamericano en torno al evangelio de ayer. Miren, creo que este comentario tiene sabor a mucho de lo que vivimos en la Villa María del Mar. Que bueno cuando la palabra se hace vida (desde ahí podemos saborear mejor esto de que la PALABRA se hizo VIDA entre nosotros). Es una belleza. Disfruten.
Pd: pensabamos desde el E.C. luego de meditar sobre esta reflexion que les compartimos en el post anterior sobre el hambre. Cuanto por hacer... Que desafío para nosotros...¿no?

MISERICORDIA REVOLUCIONARIA
Reverendo Héctor Fernández * - Adital

Objetivo: Comprender que para ser discípulo/a estamos llamados/as a ser misericordiosos/as, practicar en la vida cotidiana la apertura a todos/as, en todos los planos en que desarrollamos la vida. Unidad, aceptación a todo/as (Mesa de la Unidad) Para configurar el trabajo por el reino y experimentarlo en el hoy de la historia

Leer Mateo 9. 9 -13

Podríamos hoy identificar tres momentos en el texto que hacen unidad:

Llamado al discipulado.

Un llamado que es permanente y que esta allí, a la orden del día, para todos y cada una/o de nosotros/as. Ser discípula/o de Jesús no es cosa fácil, siempre esta la cruz en el horizonte, pues al tomar la causa de Jesús como propia y con-Pasión es un reto que en ocasiones asumimos a medias, a cuartas o solo de palabra. Poner la mano en el arado, tomar cada quien su cruz y seguir el Camino de Jesús hoy en la realidad local y mundial es asumir, hacer propia la "locura de la cruz" en una realidad en la cual algunas "iglesias" solo hablan de "éxito" "gloria" "poder", todo lo contrario al Evangelio comprometido con la causa de las victimas del sistema local y mundial. El imperio global y sus representantes locales también hablan casi las mismas palabras que estas "iglesias" "éxito" "poder" "superación" pero la realidad hoy más que nunca denuncia por si sola que esto es solo posible para unos pocos, mientras las mayorías ahora están peor que se pusieran en práctica las acciones y políticas neo liberales. Otras "iglesias" no hablan con estas palabras, pero en su desnutrición teológica y pastoral su voz y su acción es una nada en el mar de confusiones que hoy existen, peor aun cuando sus "lideres" son testimonio de palabrería vacia, fieles en su incongruencia con la ética de Jesús.

La Mesa de la Inclusión.

Al respecto Lucas (5. 29) nos da una visión amplia del arcoiris de los participantes de la Mesa, en la cual según él había "…toda clase de personas"No era una cenita cualquiera, era un "banquete". Jesús se sumerge y se sienta a la Mesa con cantidad de pecadores y muy probablemente también pecadoras.Aquello escandaliza a los jefes religiosos del tiempo de Jesús, no podían entender como Jesús siendo un Maestro "rabino" departiera y compartiera, conversara y probablemente también bromeara con toda clase de personas, no se daban cuenta que precisamente eso fue un aspecto trascendental en su actuación, departir, compartir, bromear, comer, beber con toda clase de personas.Jesús radicalmente rechaza los estereotipos y las ataduras que coartan y limitan a los seres humanos. Eso nos lleva a reflexionar sobre nuestros altares y mesas cuando celebramos el Sacramento del Altar y que tanta inclusión hay de los que son hoy marginados/as, no solo por pobreza económica, sino por su preferencia sexual por ejemplo o ¿será que ni siquiera hemos intentado tocar el tema? Mucho menos ponerlo en práctica y otros temas que la realidad nos coloca. Nos invita a ampliar la mesa familiar. Es cierto que en muchas mesas no hay mucho que comer o probablemente sea muy poco lo que hay para comer, pero si algo ha caracterizado a los pobres es que siempre han compartido, primero Dios no se pierda esa buena costumbre que es señal del reino. Y los que tienen mas recursos económicos ¿Cómo están sus mesas? ¿Comparten con los que tienen? ¿Y con los que no tienen?¿Como son las mesas de los gobernantes? ¿Cómo son las mesas de los pastores/as que utilizando a los pobres se han enriquecido ya sea mediante proyectos financieros o estafas?

Dios quiere Misericordia.

La Biblia nos presenta a un Dios que es Amor y que quiere vida en abundancia para los seres humanos. Desde el Génesis se nos revela un Dios que en lugar de quedarse solo, crea a la humanidad para compartir con ella, libera al pueblo que sufre opresión y marginación en Egipto, a esos esclavos/as los hace Su Pueblo convocado a ser signo de su amor inmenso, de su presencia amorosa, liberadora para todos los pueblos y tiempos.La Misericordia podríamos decir que es: Actitud de profunda bondad entre seres humanos que tendría que darse ha conocer mediante actitud transparente, de fidelidad de todo/as para todos/as, así como Dios permanece fiel en su amor por nosotros/as, fiel al compromiso de amor que siempre nos tiene. El amor de Dios deberíamos aprender a interpretarlo como amor de Madre. Dios no nos ama solo como Padre, sino también como Madre, ese amor de madre nos da una idea del amor de Dios, la madre ama al hijo porque es su hijo/a, así es como Dios nos ama, con amor de Madre. A los dos aspectos anteriores debemos sumar la capacidad de entregarnos a quien nos necesita. No a darle "algo" o desarrollar una relación por lastima, sino ser capaces de dar algo de uno mismo/a [mucho mas allá de mis posesiones materiales] al otro/a. Una mirada de comprensión o de perdón en el momento oportuno, una palabra de animo, de esperanza en los momentos difíciles, un gesto de amor, cariño, aprecio en todo momento. Finalmente esa Misericordia de Dios necesita de otro ingrediente: indignación ante el sufrimiento, exclusión, marginación del otro/a.Cuando la vida de sus hijos/as esta amenazada Dios no duda en darse ha conocer y manifestarse en personas que encarnen el amor que lo llevo hasta lo sumo: Trabajar con empeño hasta el grado de entregar la vida por la liberación desde y en la historia de quienes sufren violencia por causa de la injusticia.Por ello levanto a las y los profetas de su pueblo, por ello Jesús se identifica como Hijo de Dios, pues sabe que su Padre actúa con amor de Madre y no quiere que sus hijos/as sufran a causa de los que de día y de noche piensan en como dañar al pueblo como dice Miqueas el profeta y con ese amor de Madre Dios trabaja también día y noche mediante sus hijos e hijas para construir una nueva humanidad, un nuevo mundo, una nueva forma de relacionamiento entre los seres humanos, donde se manifiesten los valores del reino. Intentemos juntar todos esos elementos para darnos una idea de lo que es la Misericordia que Dios quiere y nos invita a vivir y difundir.Discipulado, Mesa de la Unidad es un todo, unido, integral. Trabajemos para que esos tres temas nos ayuden a hacer visible y tangible la Unidad en la Diversidad en la construcción de este Camino de Liberación Integral. Esa es una Misericordia Revolucionaria, porque la palabra revolución significa cambio, en el caso de la cristiana/o ese cambio debería ser radical pues debe ser profundo "desde las entrañas" en la vida personal, social y de Comunidad de fe. Solo esa Misericordia que viene del amor de Dios, en su Santo Espíritu puede hacer posible que nuestra sociedad salvadoreña cambie, que las sociedades con grandes males sociales cambien. No esperemos que los partidos políticos cambien, que los "lideres" de las iglesias cambien, cambiemos nosotros/as, todo bautizado/a es pastor/a es líder con la bendición y la compañía de Dios. En cada uno de sus hijos/as Dios trabaja incansablemente

Preguntas para reflexionar:

¿Qué tanto reproducimos en nuestras vidas personales la Misericordia de Dios?
¿Las estructuras de la Comunidad de fe en la cual me congrego experimentan, desarrolla, practica la Misericordia de Dios en los términos bíblicos o tiene otros parámetros no tan bíblicos, que no la dejan expresar esa Misericordia?
¿Qué debemos cambiar como personas para poder experimentar esa trinidad de Discípulo/a, Mesa de la Unidad y Misericordia?Que debemos cambiar en los "lideres" en las estructuras de la Comunidad fe para hacer presente esa trinidad Discípulos/as, Mesa de la Unidad y Misericordia?
Apliquemos estas preguntas a nuestro espacio de trabajo ya sea de Sociedad Civil Organizada, Movimiento Popular, Ongs (NUESTRA PARROQUIA, NUESTRO GRUPO MISIONERO)


Reproducimos el siguiente material como recurso en la meditación:

Mis manos, esas manos y Tus manos hacemos este Gesto,
compartida la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.
EI vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.
llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

* Instituto Ecuménico Diaconal Esteban.
Colaborador de la Iglesia Cristiana Luterana de Honduras

miércoles, 4 de junio de 2008

Miércoles Bíblicos #3

Hermanos: les presentamos el miércoles pasado el primero de una serie de reflexiones (breves) sobre el misterio central de nuestra fe: LA PASCUA. Continuamos entonces profundizando ese recorrido de la mano de Juan Masiá Clavel SJ

SOBRE LAS APARICIONES – La presencia del Resucitado


I - El Cenáculo no es el Tenorio(*)
“Estando atrancadas las puertas, llegó Jesús”, dice el evangelio según Juan (20,19), pero el Resucitado no se filtró por las paredes, sino “haciéndose presente en el centro” (en griego: ”este eis to meson”).
Lo escenificaron maravillosamente los niños y niñas japoneses del jardín de la infancia. Makoto es un niño de cinco años (Mako-chan, para los de casa). Hizo el papel de Jesús en las apariciones. Taró hizo de Tomás, porque quería meter el dedo en el costado y hacer cosquillas a Mako. Hiroshi hizo de Pedro, porque era el que “mandaba más” y Hiroshi es un mandón.
Lee la profesora el texto entre bastidores: “Y Jesús llegó...” Pero Mako no aparece, se ha perdido, ¿dónde se ha metido el niño que tiene que hacer de Jesús? Resulta que estaba en medio de todos, pero cubierta la cara con un abanico japonés traslúcido. Se descubre y grita feliz: “¡Aquí estoy! ¡Estoy vivo!”. “
¿Por dónde ha entrado, si están las puertas cerradas?¿Es que atravesó las paredes?”, repiten a coro las encantadoras mellizas, Michiko y Teruko. “No, dice Mako-chan. Estaba aquí todo el rato, pero no se dieron cuenta”.
Felicité a la catequista. Yoshie es una pedagoga excelente. Le ha hecho ensayar a su parvulado lo esencial del versículo 19 del capítulo 20 de Juan: El Resucitado no se filtra por las paredes (como decían los catecismos pre-críticos inventándose propiedes de cuerpos gloriosos...). El Cenáculo no es el Tenorio. Jesús Vivo, con la vida verdadera más allá de la muerte, estaba con ellos y ellas allí. Está presente desde el principio en medio de la comunidad vivificada por su Espíritu, pero sólo se le ve con los ojos de la fe.
En la homilía, pregunté a los niños y niñas en el primer banco: “Si Pedro y Tomás hubieran tenido teéfonos móviles, ¿habría salido el Resucitado en la foto?” “No, contestaron a coro”, bien aleccionados por Yoshie. Algunas personas mayores titubearon y hubo que tranquilizarlas con hermenéutica (sus entendederas llegaban menos que las de los niños bien catequizados por Yoshie).
Les hablé en la homilía de los “ojos de la fe” (en japonés, kokoro no me) y los ojos corporales (en japonés, nikugan, es decir, ojos de carne). Y oramos para que se nos abran los ojos de la fe (Efesios 1,18), para que confesemos en el Credo nuestra fe en Jesús Resucitado, que vive para siempre y garantiza que viviremos para siempre “por Él, con Él y en ÉL”.

“Todo eso muy bien (dirán muchos incorregiblemente recalcitrantes al leer el comentario), pero yo quiero saber cómo se hace presente el Resucitado”, Pues de cinco maneras distintas que explico a continuación en la parte siguiente.

II - Ascendió a los cielos... para llenarlo todo
No hay que esperar cuarenta días ni cincuenta. Muerte, Resurrección, Ascensión y Pentecostés... todo ocurre en el mismo momento, aunque al escenificarlo simbólico-narrativamente se alargue en el tiempo. Para el evangelista Juan el momento de la lanzada en el costado es la entrega y el envío del Espíritu.
Para quienes creemos que Jesús vive y confesamos a diario en el Credo la fe en su victoria sobre la muerte (que garantiza también la nuestra) es muy importante prestar atención a las diversas maneras de hacerse presente el resucitado en la actualidad de nuestras vidas cotidianas.
.¿Cómo está presente el Resucitado en la comunidad reunida por su Espíritu (la que prolonga su cuerpo y sustituye al templo)? De cinco maneras distintas, tal como lo expresan los cinco lenguajes en torno al símbolo de la Ascensión: 1)Está arriba, 2) está a la derecha, 3) está delante, 4)está al lado, 5) está en todo.
1)Está arriba: Lenguaje simbólico apocalíptico de victoria, “elevación” o “exaltación” (Lc 24,51).
2) Está a la derecha: Lenguaje simbólico de juicio escatológico, “a la derecha del Padre”, desde allí vendrá a juzgar (Act 1,11).
3) Está delante: Lenguaje simbólico del encuentro con Él en la praxis cotidiana, en Galilea le encontrarán (Mc 16, 7).
4) Está al lado: Lenguaje simbólico de su presencia en la comunidad enviada en misión, todos los días hasta el final (Mt 28, 19-20)

5) Está en todo, llenándolo todo, lo es todo en todo: Lenguaje simbólico místico-cósmico: está en todo, ascendió “para llenarlo todo” (en griego: ina pleróse ta panta (Ef 4,10)). Este quinto lenguaje es el más maduro, propio de la fe adulta, más allá de la magia, capaz de desmitificar, y de juntar mística y crítica (Ver el post en el blog “Atrio” sobre mística y crítica). http://blogs.periodistadigital.com/vivirypensarenlafrontera.php


(*) Don Juan Tenorio es un drama religioso-fantástico publicado en 1844, tradicional en la cultura española

miércoles, 28 de mayo de 2008

MIERCOLES BÍBLICOS #2

HERMANOS: durante algunas semanas vamos a dejar que Juan Masiá Clavel SJ nos acompañe con algunas reflexiones bíblicas en torno al MISTERIO DE LA PASCUA.
Son artículos muy breves pero marcados por la espiritualidad que acompaña a nuestro jesuita amigo: una espiritualidad con bases en la razón con corazón (desde la fe).
Esten preparados (sobre todos los mas grandes). Juan nos puede ir desarmando algunos esquemas.

El Resucitado no es Harry Potter
Juan Masiá Clavel

La popularidad de la magia de Potter no debería confundir a creyentes, para quienes Jesús es “El Que Vive” (Apocalipsis 1:18: el Viviente), no un fantasma comiendo sardinas, ni un producto de reanimación artificial por aprendices de magos.

El ángel anuncia significativamente a las mujeres: No está aqui, una tumba vacía no es el lugar de buscar “entre los muertos al que vive” (Lc 24, 5).

Fueron unas mujeres, con sentido y capacidad de engendrar esperanzas, las que intuyeron “que Él vivía” (Lc 24,23; ), lo que no captaba el estreñimiento mental de otros discípulos pesimistas.

Había que recordárselo a estos durante la etapa siguiente, interpretándoles qué significaba “que Él vivía” (Act 1,3). En ese Jesús vivo, no en un mágico Harry Potter, es en quien cree Pablo. De sus labios escuchó Festo que Pablo creía “en un tal Jesús, ya muerto, de quien Pablo afirma que vive” (Act 25, 19).

El momento de la muerte es el momento de la resurrección (no hay que esperar que pasen días, ni que se vacíen tumbas), es la entrada definitiva en la que Ignacio de Loyola llamaba la “vida verdadera” del Rey eterno. La Resurrección (en el sentido cristiano, no en el de la magia de reanimaciones o revivires terrenos) hay que comprenderla, como también la Eucaristía, a partir del paradigma de la acción del Espíritu (la Ruah) en la Creación.

Decir que el Espíritu resucita es decir que hace vivir de veras para no poder ya morir. Esta excpresión de fe en el Dios que vivifica, ya presente en la tradición judía, se profundiza y magnifica cuando un evangelista la repiensa y la confiesa formulándola en el presente y diciendo que Jesús vive, está vivo, es el viviente por excelencia, que nos dice: "No tengáis miedo. Yo soy el Primero y el Último, el Viviente,el que murió, pero como véis está vivo, estoy siendo el Viviente por los siglos de los siglos" (Apoc. 1,18).

Además, al confesar así la fe se evitan los malentendidos de quienes tomasen la palabra resurrección en sentido mágico. Esta confesión de fe en Jesús vivo es la misma que le llama Cristo (es decir, fundamento de nuestra esperanza) y la que nos hace creer que nuestros difuntos, que murieron, están vivos, porque viven en él. “Quienes murieron viven en el Señor”. Por eso, el tiempo pascual es motivo de celebrar con alegría la presencia cercana y cotidiana de nuestros difuntos.

viernes, 23 de mayo de 2008

MIERCOLES BIBLICOS #1 (2da parte)

Segunda parte de la reflexión sobre el Corpus Christi. (a veces los miercoles bíblicos se van a extender a mas de un post) Aquí Masiá Clavel cierra el tema con una anécdota.

PARTIR PAN, COMPARTIR VIDA (2)

Me llamó la atención ver reproducida en internet la foto nostalgiosa de una misa de espaldas, en Roma, en latín, con casulla de “guitarra” y dos monaguillos sosteniendo el borde de la vestimenta (a pesar de que no hay peligro de que tropiece, por ser tan corta).

Es increíble hasta qué punto puede llegar el anacronismo ridículo y la condescendencia hacia la minoría tradicionalista, aquejada de esteticismo religioso.

Recordé la anécdota del año pasado en una “salida de misa” en cierta “parroquia de downtwon”:
“¿Por qué estás con los ojos bajos en el momento solemne de la consagración?”, pregunta un parroquiano. “Es para concentrarme en el instante en que Dios baja entre nosotros”, responde otro parroquiano. “Pues yo, al revés, levanto los ojos fijamente en el momento de alzar la hostia para no perdérmelo”, dice devotamente el parroquiano anterior.


¿Qué habría dicho Jesús a estas dos personas? Sin duda, que ambas se equivocan. La primera se pone tensa y cierra los ojos como si estuviera en una sesión de espiritismo. La segunda los fija hipnotizada en un punto e instante como si estuviera en una sesión de magia. Jesús les habría dicho: “Mi mesa no es la de un medium de sortilegios, ni la de un mago hipnotizador. Tampoco es una mesa donde sacrificar animales como en las religiones primitivas. Mi mesa es de comedor: para partir, repartir y compartir. Partir pan, compartir vida, repartir gratuidad, impartir esperanzas...Por tanto, ni cierren los ojos, ni se queden hipnotizados. Luego mirar al cielo dando gracias, miren a su alrededor, como hice yo en el campo de Galilea y en la última cena. Lo que quiero que hagan, para hacerme presente a mí entre ustedes cuando se reúnan en mi nombre, es lo que yo hice: partirse, repartirse y compartir. Partan el pan, repartan a quien no tiene, compartan la vida, la fe y la palabra. Haciéndolo así, son la única prueba de que yo estoy vivo”.-

martes, 20 de mayo de 2008

MIERCOLES BIBLICOS - #1 "Corpus Christi"

Herman@s:
Desde esta semana ponemos a disposición de la gran familia misionera (y en ellos, a todos los que se acerquen al blog) un nuevo espacio, esta vez , de reflexión. El mismo se llamará 'Miércoles biblicos' y queremos que sea un motivo de encuentro con la palabra de Dios a partir de meditaciones en torno a algunos relatos bíblicos 'CLAVES' y a veces tambien en torno al evangelio del domingo. Siempre es mejor reunirse y hacer circulos bíblicos, cara a cara, la realidad muchas veces nos lo impide.

Esta es una herramienta en donde teolog@s de nuestra Iglesia (o de otras iglesias cristianas) nos ayuden a confrontarnos con la PALABRA de manera que ya no tengamos excusa de decir ¡Que dificil este texto! ¡No lo entiendo! o ¡Es In-creible! o peor aun, decir: ¡QUE EMBOLE LEER LA BIBLIA!. El acercarce a la Palabra debe ser un acercarse a lo mas hondo de nuestra vida descubriendo AHI una respuesta de Dios a nuestro clamor, a nuestro grito.

Que sea entonces la Palabra de Dios quien nos guien en el diario vivir, en lo personal y en lo comunitario, para manejarnos bajo los mismos criterios, que fueron los de Jesús y que 'deberían ser los de nuestra Gran Familia: la Iglesia (aunque aquí se complique mas de una vez). Ojala que sea de su agrado... los queremos....

Iniciamos este espacio con una reflexion sobre 'Corpus Christi' la fiesta que celebramos este
proximo domingo:


PARTIR PAN, COMPARTIR VIDA (1)
Juan Masiá Clavel SJ (*)

Corpus Christi: ni magia, ni antropofagia, sino Presencia Real de Cristo Vivo y Vivificador, que reparte gratuidad e imparte esperanzas.
¡Ojalá nuestra manera de celebrar el Corpus nos haga regresar a la cotidianidad con las pilas recargadas de fe, esperanza y amor para mucho tiempo!
No venimos a la celebración para cumplir un precepto o, como decían nuestras abuelas, para “despacharse” o “quitarse el cuidado” de obligación dominical. Venimos a celebrar, compartir y convivir.
No venimos a dormitar durante una homilía aburrida, que repita los tópicos de que el mundo está mal, o que nos persigue el gobierno o ¡qué miedo que viene el coco del laicismo, el secularismo o el relativismo!.
No venimos a admirar custodias de plata, ni a presentarles armas con homenajes militares con políticos y damas encopetadas, vistosos y vistosas para ser vistos en engalanada procesión. Si el profeta Amós estuviera viendo desde un balcón muchas de las procesiones pomposas del Corpus, diría: “Odio vuestras fiestas” (Amós 5,21), aunque las presidan cardenales. Si Malaquías estuviera a su lado, corearía: “No acepto la ofrenda de vuestras manos” (Mal 1, 10). Si estuviera Melquisedec, nos invitaría a la autenticidad del extranjero que dio sentido a una simple ofrenda de pan y vino (Gen 14, 19). Isaías comparó la comunidad ideal con un banquete (Is 25, 6). Eliseo hizo de panadero para más de cien personas hambrientas (2 R 4, 42-44). Todo este telón de fondo encuadraba el encargo de Jesús: “Dadles vosotros de comer” (Mt 14, 16).
Hoy es un día para recordar los tres gestos de Jesús: vista al cielo en acción de gracias, ojos fijos en el pan mientras lo parte y mirada alrededor. Primero, da gracias a la fuente de la vida. Segundo, contempla el pan, fruto de la tierra y del trabajo de muchos hombres y mujeres, que ha de partirse y compartirse. Tercero, invita a repartir y... a asegurarse de que el reparto es justo, que no se han quedado, como siempre, a la puerta las personas desfavorecidas.


Jesús no fue un prestidigitador. Su pan de vida no es un truco de magia, ni un juego escolástico de teoría abstractas sobre sustancias y accidentes. Antes de partir el pan se ha partido a sí mismo, se ha dado y repartido a diario, dejándose comer. Toda su vida fue eucaristía. Su vida entera da significado al partir, compartir y repartir el pan de vida. Comida en Galilea, Cena en Jerusalén, Sangre de Vida en el Gólgota, Eucaristías vivas en tantas y tantas comunidades de base...

Y hoy prosigue su presencia realísima en la vivencia cotidiana de hacer por las personas lo que él hizo, construyendo un mundo sin guerra ni hambre, un mundo de verdad, libertad, paz y justicia. Cuando todo esto se integra en un único acontecimiento liberador, eso es la Eucaristía auténtica, bien diferente de una misa rutinaria.

Tal es la prolongación del Corpus Christi Resucitado: la comunidad heredera y continuadora de su movimiento por el Reinado de la Vida; la comunidad reunida en torno a Jesús por su Espíritu (adorando en Espíritu de Verdad, Jn 4, 22-23), el nuevo lugar de adoración, llamado a sustituir a los templos anacrónicos, ya sean de Jerusalén, de España o de basílicas romanas.... (continuará)

(*) Juan Masiá es sacerdote jesuita. Tiene 65 años y es referencia mundial para temas de bioética (fue sancionado por el Vaticano por avalar el uso de preservativos). Vive hace muchos años en Japón donde se ha dedicado al dialogo interreligioso e intercultural. Es un gran exegeta. Muy lucido y muy critico. Muy jugado con sus reflexiones. Se puede visitar su pagina buscando en el google ”vivir y pensar en la frontera”.